jueves, 15 de octubre de 2015

Si mis pies pudieran hablar...



Somos los pies de Nahuel, que es un poco tímido, pero cuando agarra confianza, habla hasta por los codos.
Desde chiquitos, podemos hacer lo que más nos gusta que es jugar al fútbol y gracias a Dios, jugamos en el club de Villa Azaláis. Al principio nos costó adaptarnos con los otros pies, pero los del plantel nos recibieron con la mejor onda. Entonces, nos adaptamos y logramos ayudar al equipo como titulares, haciendo goles para que el equipo gane todo.
Agarramos mucha confianza y la verdad que nos está gustando ser los pies de Nahuel, porque estamos a punto de ser campeones y eso era nuestro sueño.
Aparte, Nahuel nos cuida, nos lava todos los días, cuando alguno se golpea nos pone hielo o alguna crema, por eso estamos muy contentos de que sea nuestro dueño.
                                   Nahuel Quevedo

Soy tus pies, Juan. Hacía tiempo que queríamos hablar. Gracias por quitarnos ese par de ataúdes que tenés por zapatillas. Un minuto más y creo que pasábamos para otro lado, aunque no fue lo peor que nos pasó.
Si recordamos bien, fue en 2011 cuando jugaste al fútbol descalso, mientras los demás llevaban botines. Ese día nos hartamos de sufrir por las pisoteadas pero lo peor fue que no le pegaste a la pelota sino al caño.
Pero también recordamos los caminos que recorrimos a Salsipuedes. Fue hermoso pero pisamos  una roca, nos resbalamos y uno de nosotros se esguinzó y tuvimos que estar separados  por ese pie ortopédico por tres meses.Al final, aprendimos algo ese día: no hay que hacerse el experto en lugares rocosos.
                                 Juan Jover

No hay comentarios:

Publicar un comentario