Después de haber esperado ya tres años, al fín llegó ese día.El día en que por fin se acabaría mi soledad y estaría junto a ella en tan poco tiempo. Llegué rápido a la estación para abordar ese tren que me llevaría a mi destino, el lugar en el que siempre quise estar.
Sólo faltaban unas cuantas horas para que el tren se detuviera. Miré por la ventana, sentía silencio en toda la cabina.
"El tren venía lento, como sensible al paisaje". Me sentía nervioso, cada minuto que pasaba, todo se hacía más lento, hasta que, por fin, el tren se detuvo y se abrieron las puertas.
Miraba el piso pensando en que ella no estaría, que no habría nadie esperándome en esa estación, que volvería a estar solo. Pero me tocaba descubrir si ella estaba allí. Me levanté y caminé hacia la puerta del tren. Me equivoqué.
G.C.

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