lunes, 16 de mayo de 2016

La piedra de cristal

Hace mucho, mucho tiempo, existía un reino muy lejano y pacífico.Los reyes pasaron varios años intentando tener a un bebé. Un día uno de los guardias le contó al rey que en las afueras del reino  existía un lugar misterioso, un gran y precioso lago, rodeado de grandes árboles y  custodiado por un hada, al que todos llamaban el hada del lago. Era justa y muy generosa, podía intentar que el hada le conceda el deseo de ser padres de un hermoso bebé. El rey mandó a sus guardias a traer al hada a su reino.Cuando el hada llegò al reino, la reina le pidió amablemente al hada que le concediera el deseo de concebir  un bebé.Ella muy angustiada le dijo que no poseía ese poder, pero sabía cómo podían conseguirlo.
El hada les contó que pues existía un poder mayor que el de ella, pero tenían que hacer un peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos, con el fin de encontrar la Piedra de Cristal, que era una piedra muy poderosa y tenía el poder para conceder lo que deseaban pero solo si realmente lo deseaban de corazón ,pues el hada le contó que la piedra era una estrella que había caído del cielo y que tenían que ir ellos a buscarla ya que así la piedra vería si eran dignos de su poder o no.
El rey mandó a reunir a sus mejores hombres para que lo acompañen a buscar dicha piedra   pero les advirtió  que el viaje estaría plagado de peligros y dificultades, y de lo difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se echó hacia atrás. Todos prometieron acompañarlo hasta donde hiciera falta, y aquel mismo día, partieron hacia lo desconocido con sus  80 vasallos más leales y fuertes.
El camino fue mucho más terrible, duro y peligroso que lo predicho por el rey. Se tuvieron que  enfrentar a terribles bestias, caminaron día y noche y vagaron perdidos por un inmenso desierto, que parecía no tener fin, sufriendo el hambre y la sed. Ante tantas adversidades muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino, hasta que sólo quedaron unos cuantos y por supuesto el rey y la reina. La reina muy intrigada veía a uno de los guardias llamado Jaime  que no era considerado como el más valiente, ni el mejor luchador, ni tan siquiera el más listo o divertido, pero fielmente continuó junto a ellos sin desfallecer. Cuando ésta le preguntaba de dónde sacaba la fuerza para seguir y por qué no abandonaba como los demás, él  respondía siempre lo mismo “Mi señora, os prometí que os acompañaría a pesar de las dificultades y peligros, y eso es lo que hago. No me voy a ir a casa sólo porque  todo lo que nos advirtió el rey haya sido verdad”.
Gracias a sus leales guardias los reyes pudieron  por fin encontrar la cueva donde se hallaba la Piedra de Cristal, pero dentro había un monstruoso Guardián, grande y muy poderoso que no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Jaime tuvo un gesto más de la lealtad hacia sus reyes, se ofreció a cambio de la piedra, y se quedó al servicio del monstruo por el resto de sus días.
La poderosa magia de la Piedra de Cristal hizo lo que el hada les había prometido, la reina a los 9 meses  tuvo una hermosa niña .Se podía ver a través de su cuerpo como a través del aire o del agua. Era de carne y hueso pero semejaba vidrio; aunque si caía no se rompía ni quebraba, alguna que otra vez le salía un chichón pero era transparente: se le veía latir el corazón y deslizar sus pensamientos como si fuesen pececitos de colores dentro de una pecera.
Una vez, sin querer dijo una mentira y de inmediato sus padres pudieron ver como un globo de fuego emergía sobre su estómago. Volvió a decir la verdad y el globo desapareció. De esta manera no volvió a mentir el resto de su vida.
La princesa se llamaba Esperanza ya que los reyes siempre tuvieron la esperanza de ser padres, la gente la llamaba la princesa de cristal y la querían por su sinceridad y lealtad; junto a ella todos eran amables.
 Esperanza  creció, se hizo una hermosa mujer  y cualquiera podía leer sus pensamientos y adivinar las respuestas cuando le hacían preguntas.
Un día, en aquel reino cuando a esperanza la iban a coronar su reina, llegó a usurpar un feroz brujo. Comenzó un periodo de injusticias, abusos y miseria para la aldea. Si alguien se atrevía a protestar, desaparecía sin dejar rastro. Si alguien se imponía a sus leyes, era fusilado de inmediato. La gente callaba y sufría. Esperanza  no podía callar, porque sin abrir su boca sus pensamientos hablaban en voz alta y cualquiera podía leer en su frente el dolor por la miseria y la condena por las injusticias del brujo.
El brujo la hizo encarcelar en la celda más oscura. Y ocurrió que las paredes de la celda donde estaba Esperanza, de golpe, se hicieron transparentes y también las murallas de la prisión. La gente que pasaba por la calle podía continuar leyendo en la frente y el corazón de esperanza. De noche, la celda era un foco que desprendía una gran luz y el brujo en su palacio no podía dormir aunque cerrara bien toda las ventanas

Encarcelada y privada de libertad, Esperanza era más poderosa que el brujo. Los aldeanos cansados de las maldades del brujo ayudaron a su princesa  a escapar de su celda e retomar su trono como la reina, porque el amor es más fuerte que cualquier cosa, más clara que la luz del día, más temible que el peor brujo. 

Ezequiel Martínez- 4to año B- Turno Tarde

martes, 10 de mayo de 2016

Uliscienta- Producción de alumnos del 2do añoB Turno Tarde

Había una vez, una chica llamada Cenicienta,que vivía en Yofre Sur y formaba parte de un grupo de chicas que se hacían llamar "las Uliseras de Yofre Sur". Vivía con su madrastra y sus hermanastras, era mandona y las hostigaba para que limpiaran la casa cuando iba con sus amigas al baile de Ulises en Atenas. Cuando volvía, había tomado mucho y ponía la música a todo lo que daba, haciendo despertar a los vecinos. Le pedían que la bajara, pero ella la ponía más fuerte.
Se iba a los bailes de Ulises todos los fines de semana. Donde estuviera, ella iba con su grupo de amigas, sea en Atenas, la Sociedad, el Deportivo o en La Morocha, dejando a sus hermanas para que arreglen la casa.
Un sábado, Ulises estaba en la Plaza de la Música. Esa noche, mientras bailaba, se encontró con Maicol que la invitó a bailar y a tomar un frizzé, doctor lemon y un fernet. Salieron del estadio y él la llevó a la casa en su moto. Llegaron, hablaron de sus vidas, y se despidió con un beso.
Cenicienta quedó enamorada y fueron novios para siempre.
Desde entonces, salieron todos los fines de semana  a los bailes, donde bailaban y tomaban de todo hasta cansarse.
                                                   Diego Farías- Sergio Taborda