Hace mucho,
mucho tiempo, existía un reino muy lejano y pacífico.Los reyes pasaron varios
años intentando tener a un bebé. Un día uno de los guardias le contó al rey que
en las afueras del reino existía un
lugar misterioso, un gran y precioso lago, rodeado de grandes árboles y custodiado por un hada, al que todos llamaban
el hada del lago. Era justa y muy generosa, podía intentar que el hada le conceda
el deseo de ser padres de un hermoso bebé. El rey mandó a sus guardias a traer
al hada a su reino.Cuando el hada llegò al reino, la reina le pidió amablemente
al hada que le concediera el deseo de concebir un bebé.Ella muy angustiada le dijo que no poseía
ese poder, pero sabía cómo podían conseguirlo.
El hada les
contó que pues existía un poder mayor que el de ella, pero tenían que hacer un
peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos, con el fin de encontrar
la Piedra de Cristal, que era una piedra muy poderosa y tenía el poder para
conceder lo que deseaban pero solo si realmente lo deseaban de corazón ,pues el
hada le contó que la piedra era una estrella que había caído del cielo y que
tenían que ir ellos a buscarla ya que así la piedra vería si eran dignos de su
poder o no.
El rey mandó
a reunir a sus mejores hombres para que lo acompañen a buscar dicha piedra pero les advirtió que el viaje estaría plagado de peligros y
dificultades, y de lo difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se
echó hacia atrás. Todos prometieron acompañarlo hasta donde hiciera falta, y
aquel mismo día, partieron hacia lo desconocido con sus 80 vasallos más leales y fuertes.
El camino
fue mucho más terrible, duro y peligroso que lo predicho por el rey. Se
tuvieron que enfrentar a terribles
bestias, caminaron día y noche y vagaron perdidos por un inmenso desierto, que
parecía no tener fin, sufriendo el hambre y la sed. Ante tantas adversidades
muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino, hasta
que sólo quedaron unos cuantos y por supuesto el rey y la reina. La reina muy
intrigada veía a uno de los guardias llamado Jaime que no era considerado como el más valiente,
ni el mejor luchador, ni tan siquiera el más listo o divertido, pero fielmente
continuó junto a ellos sin desfallecer. Cuando ésta le preguntaba de dónde
sacaba la fuerza para seguir y por qué no abandonaba como los demás, él respondía siempre lo mismo “Mi señora, os
prometí que os acompañaría a pesar de las dificultades y peligros, y eso es lo
que hago. No me voy a ir a casa sólo porque todo lo que nos advirtió el rey haya sido
verdad”.
Gracias a sus
leales guardias los reyes pudieron por fin
encontrar la cueva donde se hallaba la Piedra de Cristal, pero dentro había un
monstruoso Guardián, grande y muy poderoso que no estaba dispuesto a
entregársela. Entonces Jaime tuvo un gesto más de la lealtad hacia sus reyes,
se ofreció a cambio de la piedra, y se quedó al servicio del monstruo por el
resto de sus días.
La poderosa
magia de la Piedra de Cristal hizo lo que el hada les había prometido, la reina
a los 9 meses tuvo una hermosa niña .Se
podía ver a través de su cuerpo como a través del aire o del agua. Era de carne
y hueso pero semejaba vidrio; aunque si caía no se rompía ni quebraba, alguna
que otra vez le salía un chichón pero era transparente: se le veía latir el
corazón y deslizar sus pensamientos como si fuesen pececitos de colores dentro
de una pecera.
Una vez, sin
querer dijo una mentira y de inmediato sus padres pudieron ver como un globo de
fuego emergía sobre su estómago. Volvió a decir la verdad y el globo
desapareció. De esta manera no volvió a mentir el resto de su vida.
La princesa
se llamaba Esperanza ya que los reyes siempre tuvieron la esperanza de ser padres,
la gente la llamaba la princesa de cristal y la querían por su sinceridad y
lealtad; junto a ella todos eran amables.
Esperanza creció, se hizo una hermosa mujer y cualquiera podía leer sus pensamientos y
adivinar las respuestas cuando le hacían preguntas.
Un día, en
aquel reino cuando a esperanza la iban a coronar su reina, llegó a usurpar un
feroz brujo. Comenzó un periodo de injusticias, abusos y miseria para la aldea.
Si alguien se atrevía a protestar, desaparecía sin dejar rastro. Si alguien se
imponía a sus leyes, era fusilado de inmediato. La gente callaba y sufría. Esperanza
no podía callar, porque sin abrir su boca
sus pensamientos hablaban en voz alta y cualquiera podía leer en su frente el
dolor por la miseria y la condena por las injusticias del brujo.
El brujo la
hizo encarcelar en la celda más oscura. Y ocurrió que las paredes de la celda
donde estaba Esperanza, de golpe, se hicieron transparentes y también las
murallas de la prisión. La gente que pasaba por la calle podía continuar
leyendo en la frente y el corazón de esperanza. De noche, la celda era un foco
que desprendía una gran luz y el brujo en su palacio no podía dormir aunque
cerrara bien toda las ventanas
Encarcelada
y privada de libertad, Esperanza era más poderosa que el brujo. Los aldeanos
cansados de las maldades del brujo ayudaron a su princesa a escapar de su celda e retomar su trono como
la reina, porque el amor es más fuerte que cualquier cosa, más clara que la luz
del día, más temible que el peor brujo.
Ezequiel Martínez- 4to año B- Turno Tarde

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