domingo, 7 de junio de 2015

Soy un banco del Alejo. Estoy triste y decepcionado pero a la vez feliz. Triste porque me ensucian, me rayan, me maltratan y no me dan las gracias o un mínimo de afecto, de cariño porque yo los escucho cuando están tristes, llorando o no tienen un gran día. Soy como su segundo hombro donde pueden apoyarse a llorar . A la vez, me siento feliz, porque al rayarme me están usando y me siento útil. Cuando es la hora de irse a sus casas, ahí es donde más triste me pongo porque me siento solo, encerrado dentro de cuatro paredes y con la compañía de la basura de los tachos y de los otros bancos.
Cuando en la mañana vienen, me siento como el primer día de clase. Me gustan mucho  los murmullos de los pasillos entrando a las aulas y me siento muy feliz cuando ponen sus mochilas debajo de mí y sus cuadernos arriba de mí.¡Es lindo ser banco del Alejo!
                                    Agustín V.
Anoche en mi pieza puse el despertador para levantarme a las 7.15. Bueno, fui a mi cama a dormir. Yo estaba durmiendo aún, el despertador no había sonado pues ya era la hora e iba a llegar tarde.
En ese momento, mientras dormía, escuché un zumbido en mi oreja izquierda. Me desperté muy confundido. El mosquito aún me seguía zumbando en el oído. Quise fijarme la hora y me di cuenta de que me faltaban cinco minutos para que cerraran las puertas del colegio. 
De un salto me levanté de la cama , corriendo, me fui al colegio.
Y me quedé pensando...quién iba a decir que le agradecería al mosquito por haberme despertado.
                                   Mauricio H.

En Gelly Yobes, un pueblito chico imposible de encontrar en el mapa, vivía un hombre que se llamaba Albarracín.Muchos ciudadanos lo llamaban el loco, según decían los científicos, porque  siempre decía que si llovía todos iban a morir. Otra vez dijo que el sol se podía  comer. Siempre inventaba mentiras.Le gustaba ver a los ciudadanos del pueblo asustados, llorando,preocupados. Albarracín  era totalmente malo, odiaba a todos y no le gustaban las visitas. Èl veía a las personas como algo despreciable y como le gustaba ver a las ciudades enloquecidas, siempre inventaba una locura.
Un día pasó que sus mentiras terminaron, llegó el mal tiempo al pueblo y el loco dijo que el cielo se iba a caer, que rompería todas las casas. El pueblo enloquecido entró en pánico y esperaron el supuesto  hecho que iba a pasar.
Albarracín desde su casa se asomó hacia la ventana  y se reía de todos. Se moría de risa al ver a todo el pueblo desesperado y corriendo. Luego, los ciudadanos de tanto esperar se dieron cuenta de que todo era mentira.
Fueron a la casa de Albarracín todo el pueblo enojado y él salió  y dijo que era mentira porque le gustaba ver el sufrimiento de otras personas. Entonces los ciudadanos enloquecieron tanto que hicieron que Albarracín  muriera atragantado por sus propios dientes.
                                 Carolina

miércoles, 3 de junio de 2015

Él abrió sus ojos con pesadez , lo primero que  vieron fue una ruta vacía que en sus alrededores solo había pequeños arbustos a lo lejos. Ya no podía distinguir nada ,la luz del sol era tan fuerte, tan potente que cubrió su cara con su mano derecha .Quiso tratar de recordar que hacia ahí ,  pero tanto esfuerzo fue en vano. No podía acordarse de nada, su cabeza parecía desierta, hueca, vacía. Como si cada uno de sus recuerdos se hubiesen evaporado con el calor abrasador de la carretera.
Ël se levantó del duro y sucio cemento , sacudiendo sus rodillas. Su remera estaba toda desgarrada y llena de tierra. Dio un par de pasos hacia atrás tratando de mantenerse en pie . Un leve mareo lo invadió , para luego sacudir su cabeza y seguir su camino hacia adelante .
Sentía sus huesos pesados y los pies le dolían de tanto caminar. ¿Qué le estaba sucediendo? ¿Qué pasaba? ¿A dónde estaba? ¿Quién era?.
Miles de preguntas invadieron su cabeza . De manera repentina, provocándole un gran dolor de cabeza.
Sentía sus labios secos , la parte detrás de sus ojos le dolían , sus parpados le pesaban. Sentía que sus pulmones le dolían cada vez que inhalaba.
No podía caminar más, ya no sentía nada. Se sentó en medio de la calle tratando de respirar a un ritmo normal, pero simplemente no podía ,echo su cabeza hacia atrás cerrando sus ojos , entreabrió su boca dejando escapar un quejido de dolor, no podía soportar el dolor de su cuerpo , era muy fuerte . Ya se estaba poniendo histérico , esto no le gustaba para nada. ¿A él le ocurrió algo? ¿Hizo algo realmente malo para merecer esto?. Esas preguntas rondaban en su cabeza una y otra vez ,su respiración empezó a volverse mas rápida , estaba muy nervioso .
Estaba famélico , sus manos sudaban, sentía a su cabeza latir . Necesitaba ayuda, urgentemente.
Su vista se nublo, y achico sus ojos tratando de recuperarla  El aire empezó a faltarle sentía su cuerpo pesado y se fue hacia atrás recostándose en el asfalto , tratando de recuperar el aire.Llevó sus manos hasta su cara acunándolas estaba frio , vio sus manos y estaba temblando.
Sintió sus mejillas mojarse , estaba llorando de la desesperación. Empezó a tocarse el cuello , mejor dicho a arañarse a sí mismo .
Quería gritar pero no podía, quería salir corriendo y no ver mas este lugar pero eso no será posible.
-Don´t you mind?.